"Nuff ughtaggh ightum!!!" Que en la isla de Aghgh-ppt quiere decir "¡La tuya, pendejo!"
y es una respuesta común al insulto "gulagh ektum grrrgh mulkhenn humpagh!!!" que significa "Tu mamá debió alimentarte con leche de camello"
Es poco cortés insultar a la gente, aún en la isla de Aghgh-ppt.
lunes 18 de mayo de 2009
Huh!!
"¿Quiere usted decir que no hay que romper la bóveda celeste para salir al espacio de día? ¡Increíble! Pero dígame ¿Dónde encontrará usted una resortera lo suficientemente grande?"
"En realidad pensé en usar un tirabichis"
"¡Fantástico!"
"En realidad pensé en usar un tirabichis"
"¡Fantástico!"
Previously on Arbutusland...
Antes era azul con negro, pero últimamente soy más verde con blanco.
FIN.
FIN.
Así lo dijo Arbutus
Pensé y pensé y pensé y pensé y pensé y trabajé y trabajé y pensé y pensé y esperé y pensé y trabajé y pensé y esperé. Y cuando me detuve... Pude disfrutar de ser.
El Suavecito y la Cindy López (Reloaded)
A él le llamaban “el Suavecito” porque con cualquier cosa lloraba, pero sobre todo cuando veía telenovelas. Ella era una cabrona como pocas y se auto nombraba experta en cualquier cosa si tan sólo escuchaba hablar de cierta cosa en alguna ocasión. En aquellos tiempos se le conocía como “la Cindy López”, aunque algunos la llamaban “pinche vieja”. Eran una pareja muy extraña, pero ciertamente inseparable. Él tenía un revólver y disfrutaba de limpiarlo mientras veía la televisión. Ella coleccionaba zapatos de tacón y sentía una extraña atracción hacia los hombres velludos. Irónicamente él era lampiño; ella no tanto. Cada treinta días el Suavecito escribía una carta a su madre; sin embargo ella no recibía las cartas en su tumba del cementerio municipal. Él lo sabía, pero prefería pretender que su madre aún vivía. La Cindy López lo sabía también. Aún así, siempre le recordaba al Suavecito escribir la carta del mes a su madre.
Un 28 de febrero la Cincy López entró a la casa cargando muchos papeles y haciendo mucho ruido (como era su característica), lo que molestó al suavecito porque su telenovela "Pacto de Sangre" estaba por comenzar y la semana pasada se había quedado todo en suspenso porque Joaquín Roberto (el galán de la telenovela) parecía dar señales de salir de su coma. Pero el Suavecito no dijo nada a la Cindy López sobre la molestia que le causaba. A fin de cuentas no importó mucho porque la novela se quedó en lo mismo. Quizás al día siguiente, el Suavecito lloraría una vez más cuando Joaquín Roberto despertara de su coma y se reuniera con su amada Julia Victoria, quien seguramente dejaría a su marido para casarse con él. Seguramente tendrían una boda blanca en la que...
"¡Germán!" "¡Te estoy hablando Germán, chingada madre!" -Interrumpió la Cindy López los sueños despiertos del Suavecito- Así era todos los días. Él se acercó para ver que se le ofrecía a la pinche vieja diciendo "mande mi amor". Resultó que todo lo que traía la Cindy no eran papeles o documentos, eran fotografías de sus hijos. Porque debe usted saber que esta mujer era divorciada cuatro veces y de cada matrimonio tenía un promedio de 2.5 hijos. Los cinco primeros eran de su primer marido José; le siguió uno de su segundo marido, Julián. Después tuvo otro más con su tercer marido "Jacobo" y por último tuvo tres más de su cuarto esposo "Jesús Bendito" (así se llamaba, no me mire así). Todo parece indicar que fue a Jesús Bendito a quien más quiso porque hasta el día no deja de comparar al Suavecito con él. Además aún mantiene la foto de la boda en la pared. Desafortunadamente para la Cindy, Jesús Bendito huyó con otra mujer y se fue a vivir, dicen, a Tapachula. La Cindy López nunca pudo encontrarlo. Todos los hijos de estos cuatro matrimonios fueron varones. Sus nombres: Alonso, Alfonso, Alfredo, Alberto, Álvaro, Alejandro, Adolfo, Aldair, Alán y Aldemar. Todos se habían ido ya a trabajar al otro lado, incluyendo al pequeño Aldemar, que apenas contaba con escasos 16 años. La Cindy López le mostró todas las fotos que llevaba al Suavecito. Casi todas eran de sus hijos y de sus maridos. No había de otros parientes. Él evitaba preguntarle pero siempre se preguntaba si la Cindy López tendría otros parientes. Una vez más dejó su pregunta muda en su mente: "¿No tienes más familia, Cindy?" Después la Cindy hizo frijoles y tortillas para cenar. Esa noche el Suavecito limpió su revólver.
Al día siguiente el Suavecito se preparó para ver el siguiente capítulo de Sello de Sangre. En toda la semana no tuvo interrupciones, pero estuvo muy alterado porque el día viernes, al final del capítulo, Joaquín Roberto no salió del coma. Sucedió que Johnny Murky, el villano, llegó a desconectarlo de los aparatos que lo mantenían con vida. La novela termina con un "beep" sostenido y la mirada malévola de Johnny Murky. Seguido, claro, de los créditos y el tema musical.
Esta historia NO continuará.
Un 28 de febrero la Cincy López entró a la casa cargando muchos papeles y haciendo mucho ruido (como era su característica), lo que molestó al suavecito porque su telenovela "Pacto de Sangre" estaba por comenzar y la semana pasada se había quedado todo en suspenso porque Joaquín Roberto (el galán de la telenovela) parecía dar señales de salir de su coma. Pero el Suavecito no dijo nada a la Cindy López sobre la molestia que le causaba. A fin de cuentas no importó mucho porque la novela se quedó en lo mismo. Quizás al día siguiente, el Suavecito lloraría una vez más cuando Joaquín Roberto despertara de su coma y se reuniera con su amada Julia Victoria, quien seguramente dejaría a su marido para casarse con él. Seguramente tendrían una boda blanca en la que...
"¡Germán!" "¡Te estoy hablando Germán, chingada madre!" -Interrumpió la Cindy López los sueños despiertos del Suavecito- Así era todos los días. Él se acercó para ver que se le ofrecía a la pinche vieja diciendo "mande mi amor". Resultó que todo lo que traía la Cindy no eran papeles o documentos, eran fotografías de sus hijos. Porque debe usted saber que esta mujer era divorciada cuatro veces y de cada matrimonio tenía un promedio de 2.5 hijos. Los cinco primeros eran de su primer marido José; le siguió uno de su segundo marido, Julián. Después tuvo otro más con su tercer marido "Jacobo" y por último tuvo tres más de su cuarto esposo "Jesús Bendito" (así se llamaba, no me mire así). Todo parece indicar que fue a Jesús Bendito a quien más quiso porque hasta el día no deja de comparar al Suavecito con él. Además aún mantiene la foto de la boda en la pared. Desafortunadamente para la Cindy, Jesús Bendito huyó con otra mujer y se fue a vivir, dicen, a Tapachula. La Cindy López nunca pudo encontrarlo. Todos los hijos de estos cuatro matrimonios fueron varones. Sus nombres: Alonso, Alfonso, Alfredo, Alberto, Álvaro, Alejandro, Adolfo, Aldair, Alán y Aldemar. Todos se habían ido ya a trabajar al otro lado, incluyendo al pequeño Aldemar, que apenas contaba con escasos 16 años. La Cindy López le mostró todas las fotos que llevaba al Suavecito. Casi todas eran de sus hijos y de sus maridos. No había de otros parientes. Él evitaba preguntarle pero siempre se preguntaba si la Cindy López tendría otros parientes. Una vez más dejó su pregunta muda en su mente: "¿No tienes más familia, Cindy?" Después la Cindy hizo frijoles y tortillas para cenar. Esa noche el Suavecito limpió su revólver.
Al día siguiente el Suavecito se preparó para ver el siguiente capítulo de Sello de Sangre. En toda la semana no tuvo interrupciones, pero estuvo muy alterado porque el día viernes, al final del capítulo, Joaquín Roberto no salió del coma. Sucedió que Johnny Murky, el villano, llegó a desconectarlo de los aparatos que lo mantenían con vida. La novela termina con un "beep" sostenido y la mirada malévola de Johnny Murky. Seguido, claro, de los créditos y el tema musical.
Esta historia NO continuará.
miércoles 13 de mayo de 2009
En el parque de los yucatecos
No conozco mucho del mundo, pero pensaría que en Pitic De Los Yucatecos hace más calor que en muchos otros lugares. Sólo conozco los poblados aquí cerca, pero no puedo imaginarme que exista un lugar donde el sol brille más fuerte que aquí y que caliente las piedras de la calle como para calentar agua para el café. Gabino dice que sí hay otros lugares con mucho sol y desiertos de pura arena, pero él tampoco ha ido a esos lugares, sólo sabe lo que lee en la biblioteca. Por eso me gusta ir al parque de los yucatecos, porque ahí se hace la sombra muy buena y ahí sí se antoja hasta tomar café. Gabino dice que el café caliente quita el calor, pero yo no lo creo. A mí me gusta más el agua fresca, y ahí en los yucatecos siempre hay porque los riegan todos los días. Así que me voy para allá con unos burros de frijoles y me los como agusto. A veces llevo un refresco de coca, cuando me alcanza para comprar, pero si no alcanza, siempre hay agua fresca para tomar. Entonces lleno la botella de coca con agua de la manguera y de ahí tomo.
Hay un árbol de fuego que me gusta ver mientras como mis burros de frijoles. Es un árbol muy bonito con sus flores rojas pero naranjas. Son un color especial. Me gusta tanto como el de las bugambilias de la casa de Gabino pero no tanto. En ese árbol todos los días dejan amarrado a un burro. Y yo lo veo como se queda ahí amarrado sin hacer nada. Y a veces me pregunto qué pensará el burro y se le gustaría que lo dejaran libre. O a lo mejor también le gusta el árbol de fuego. O a lo mejor le gusta estar ahí y ver al hombre que come bajo los yucatecos.
Hay un árbol de fuego que me gusta ver mientras como mis burros de frijoles. Es un árbol muy bonito con sus flores rojas pero naranjas. Son un color especial. Me gusta tanto como el de las bugambilias de la casa de Gabino pero no tanto. En ese árbol todos los días dejan amarrado a un burro. Y yo lo veo como se queda ahí amarrado sin hacer nada. Y a veces me pregunto qué pensará el burro y se le gustaría que lo dejaran libre. O a lo mejor también le gusta el árbol de fuego. O a lo mejor le gusta estar ahí y ver al hombre que come bajo los yucatecos.
miércoles 15 de abril de 2009
Cuentos cortos de Bubbushallah presentan: “Umutámbame shakamula!!!”
El Coronel Kawama Shukufrú de la república de las Islas Unidas de Bubbushallah se dirigió a su ejército de 17 hombres con las siguientes palabras “Burán shiik humh Bubbushallahey bumbum sharamkaré!!!” Que en el dialecto Bubbushallahés quiere decir “Hermanos míos bubbushallaheños marchemos juntos” A lo que sus hombres contestaron al unísono “ Woleme ik Wiki-papa firimori wé lambayé malatayé!!!” Que significa “¡Está bueno pero primero queremos comer y tomar cerveza!” El Coronel Kawama Shukufrú contestó entonces “Umutámbame shakamula!!!” Que quiere decir “Órale pues. Vamos”
FIN
FIN
De camisas blancas y burros tercos
Ya no puedo hablar del estado en que me he encontrado en los últimos meses. No puedo hacerlo porque eso me impediría trascenderlo, tanto como un ancla impide zarpar al barco. Pero puedo hablar de lo que he reencontrado en mi interior: calma y energía; y se me atraviesan como aquel objeto que tanto estuviste buscando y que finalmente encuentras por casualidad. Si la calma y la energía de las que hablo fueran una camisa, apenas habría encontrado la camisa y no la llevo puesta (pero planeo hacerlo muy pronto). Para ponérmela, primero debo lavarla y plancharla. Pero también debo bañarme yo, ya que no quisiera ensuciar tan bella camisa blanca con un cuerpo sucio. Deseo ponerme la camisa, así que entiendo que debo purificarme. Claro que en realidad no hablo de tomar una ducha y de echar una camisa al a lavadora, ya que si fuera así estos días de semana santa me habrían dejado muy calmado y muy energizado. Todo este proceso de purificación es mental y, en cierta medida, también es físico. Es mental porque “las impurezas” se presentan mayormente en mi acción de dejarme envolver por pensamientos nocivos que sólo me alejan de mi verdadera esencia perfecta. Pero es también físico porque mientras más tiempo pasa uno atrapado por estos pensamientos, más se cristalizan sus efectos negativos en el cuerpo (lo que los metafísicos llaman cristalizaciones). Estas cristalizaciones pueden disolverse, pero para ello es preciso domar a la mente y ponerla en la sintonía correcta. Esto es algo así como un burro que va cuesta abajo acercándose a un precipicio poco a poco y nosotros… Nosotros lo dejamos porque es un burro muy terco. Pero resulta que el burro lleva sobre su lomo todos tus objetos de valor y si el burro se va por el barranco, también se van todas tus cosas. Entonces te das cuenta que debes salvar al burro y hacerlo que vaya cuesta arriba, pero esto no es nada fácil. Hay que jalar y empujarlo y en ocasiones parece que el burro no avanzará. Pero no puedes rendirte porque si lo haces el burro seguirá cuesta abajo, caerá por el risco y morirá. Debes tener determinación y llevarlo colina arriba y si perseveras, eventualmente llegarás a la cima en donde encontrarás un terreno nivelado por el que es fácil caminar. Para ese entonces tu burro ya no será un terco animal, sino un dócil caballo.
No hay que olvidar que nuestra mente está en constante creación, pero qué creará depende únicamente de uno mismo y de lo consiente que estés de tus pensamientos.
Por lo pronto… a lavar camisas y a jalar burros
No hay que olvidar que nuestra mente está en constante creación, pero qué creará depende únicamente de uno mismo y de lo consiente que estés de tus pensamientos.
Por lo pronto… a lavar camisas y a jalar burros
Padawan y Arbutus en "Caminante no hay camino"
-Me he alejado del camino, lo sé maestro.
-¿Cómo es posible que te hayas alejado del camino, joven padawan?
-Maestro, porque ahora puedo ver cómo mi enfoque se ha salido de control y mi mente se encuentra de nuevo como un caballo salvaje, lo cual crea una realidad que dista de la que quería crear inicialmente.
-¡ja ja ja ja ja!
-¿Por qué ríe de esa manera, maestro? ¿Acaso he dicho algo tonto?
-No, joven padawan; claro que no. Pero me has traído alegría al recordarme la siguiente verdad fundamental: “Caminante no hay camino, se hace camino al andar”
-¿No es esa una canción, maestro?
-Exactamente, y una con un mensaje muy sabio, ya que nos dice que cualquier camino que tomemos es “El” camino. Incluso, joven padawan, considera que nuestras desviaciones de lo que consideramos el camino ideal nos enseñan aún más; siempre y cuando estemos dispuestos a escuchar.
-Creo que no entiendo maestro.
-Míralo de esta manera, joven padawan. Imagina que el propósito de tu vida es viajar del Valle de la ignorancia al Valle de la Sabiduría, pero resulta que entre ambos Valles se encuentran los bosques y las montañas de la enseñanza. Pues bien… resulta que cuando empiezas tu camino lo haces únicamente sabiendo a dónde debes llegar, pero no llevas contigo un mapa, un guía, una brújula, nada… Sólo debes llegar. A medida que avanzas encuentras gente. Algunos comparten tu búsqueda y te unes a ellos por un tiempo, aunque después podrías darte cuenta que en realidad sus destinos eran distintos. Otras personas podrían enseñarte diferentes destinos que podrían gustarte y quizás por un tiempo te desvías de nuevo del camino. En cierto momento encuentras un mapa, pero se trata de un mapa muy antiguo y puedes encontrar que las veredas ya son viejas o que los puentes se han colapsado, por lo que tienes que encontrar una nueva ruta. En algún punto podrías encontrar una brújula y tu orientación mejoraría. Al final de cuentas llegarías al destino, al Valle del Conocimiento, y ahí encontrarías que otros llegaron antes que tú. Alguno de ellos hizo un barco y llegó por la ruta más rápida; otro quizás consiguió un caballo para que lo transportara. Ninguna manera de llegar es mejor que la otra, sólo les enseñó cosas distintas, y al final de cuentas todos aprendieron algo y se enriquecieron. Lo más interesante es como, una vez que todos se reúnen ahí, pueden compartir sus experiencias con los demás y enseñarlas. Es así que todos deciden volver al valle de la ignorancia de nuevo, esta vez por un camino distinto. Al regresar al Valle de la ignorancia son doblemente sabios porque han hecho el camino más de una vez y ahora son maestros que podrán ayudar a algunos pocos agraciados en su camino al Valle de la Sabiduría; sin embargo, dado que existen tantas maneras distintas de viajar entre un valle y otro, aún el maestro debe seguirlo recorriendo por otros caminos hasta llegar a perfeccionarse. Cuando eso sucede, el maestro comprende que lo que importaba no era el conocimiento, sino el gozo del camino.
-Pero maestro, ¿Qué pasa si regresas al Valle de la ignorancia y olvidas todo lo que habías aprendido en el camino?
-Sí. Efectivamente olvidas lo aprendido en cierto nivel, pero a un nivel más profundo lo sigues teniendo. Entonces pasa de ser conocimiento a ser intuición y así el viaje al valle de la sabiduría se vuelve cada vez más y más fácil
-¿Cómo es posible que te hayas alejado del camino, joven padawan?
-Maestro, porque ahora puedo ver cómo mi enfoque se ha salido de control y mi mente se encuentra de nuevo como un caballo salvaje, lo cual crea una realidad que dista de la que quería crear inicialmente.
-¡ja ja ja ja ja!
-¿Por qué ríe de esa manera, maestro? ¿Acaso he dicho algo tonto?
-No, joven padawan; claro que no. Pero me has traído alegría al recordarme la siguiente verdad fundamental: “Caminante no hay camino, se hace camino al andar”
-¿No es esa una canción, maestro?
-Exactamente, y una con un mensaje muy sabio, ya que nos dice que cualquier camino que tomemos es “El” camino. Incluso, joven padawan, considera que nuestras desviaciones de lo que consideramos el camino ideal nos enseñan aún más; siempre y cuando estemos dispuestos a escuchar.
-Creo que no entiendo maestro.
-Míralo de esta manera, joven padawan. Imagina que el propósito de tu vida es viajar del Valle de la ignorancia al Valle de la Sabiduría, pero resulta que entre ambos Valles se encuentran los bosques y las montañas de la enseñanza. Pues bien… resulta que cuando empiezas tu camino lo haces únicamente sabiendo a dónde debes llegar, pero no llevas contigo un mapa, un guía, una brújula, nada… Sólo debes llegar. A medida que avanzas encuentras gente. Algunos comparten tu búsqueda y te unes a ellos por un tiempo, aunque después podrías darte cuenta que en realidad sus destinos eran distintos. Otras personas podrían enseñarte diferentes destinos que podrían gustarte y quizás por un tiempo te desvías de nuevo del camino. En cierto momento encuentras un mapa, pero se trata de un mapa muy antiguo y puedes encontrar que las veredas ya son viejas o que los puentes se han colapsado, por lo que tienes que encontrar una nueva ruta. En algún punto podrías encontrar una brújula y tu orientación mejoraría. Al final de cuentas llegarías al destino, al Valle del Conocimiento, y ahí encontrarías que otros llegaron antes que tú. Alguno de ellos hizo un barco y llegó por la ruta más rápida; otro quizás consiguió un caballo para que lo transportara. Ninguna manera de llegar es mejor que la otra, sólo les enseñó cosas distintas, y al final de cuentas todos aprendieron algo y se enriquecieron. Lo más interesante es como, una vez que todos se reúnen ahí, pueden compartir sus experiencias con los demás y enseñarlas. Es así que todos deciden volver al valle de la ignorancia de nuevo, esta vez por un camino distinto. Al regresar al Valle de la ignorancia son doblemente sabios porque han hecho el camino más de una vez y ahora son maestros que podrán ayudar a algunos pocos agraciados en su camino al Valle de la Sabiduría; sin embargo, dado que existen tantas maneras distintas de viajar entre un valle y otro, aún el maestro debe seguirlo recorriendo por otros caminos hasta llegar a perfeccionarse. Cuando eso sucede, el maestro comprende que lo que importaba no era el conocimiento, sino el gozo del camino.
-Pero maestro, ¿Qué pasa si regresas al Valle de la ignorancia y olvidas todo lo que habías aprendido en el camino?
-Sí. Efectivamente olvidas lo aprendido en cierto nivel, pero a un nivel más profundo lo sigues teniendo. Entonces pasa de ser conocimiento a ser intuición y así el viaje al valle de la sabiduría se vuelve cada vez más y más fácil
jueves 2 de abril de 2009
El acertijo de Ringú
Existió hace muchos años, en un pueblo muy lejano un hombre llamado Ringú. Ringú era un hombre solitario, conocido en el pueblo por ser el mejor amante en la región, aquel que hacía a las mujeres alcanzar niveles de emoción como nunca antes habían probado. Tal era su fama que se decía que valía por dos amantes. Por lo general, aunque no siempre, se le veía acompañado del loro blanco que sacó de un hoyo en la tierra, cerca de la frontera con Argentina. Se decía que alguna fiera le había metido un gran susto al animalito y que así había perdido el habla y el verde de sus plumas. Pero se decía que era Ringú había llegado a tener tanto afecto por aquel loro que era en verdad su único soporte en la vida.
¿Quién es Ringú?
¿Quién es Ringú?
Glorioso regreso
Hace unos días se quejó mi lector número uno (¿o será el único?) de la falta de entradas en este, su Blog, El Observador Interno. Procedo, pues a explicar la razón de dicho fenómeno:
Resulta que no se me ocurría nada. Pero resulta aún más interesante que el año pasado, durante los mismos meses del año, tampoco se me ocurría nada. Esta observación, aunque insuficiente por sí sola, me hace concluir que mi bio-ciclo pasa por una fase de alta creatividad al final del año, pasa después por una gran baja durante los primeros meses del año y empieza a estabilizarse por ahí pasado el primer trimestre para tener un segundo pico creativo durante el verano. Sólo la observación durante los siguientes años podrá confirmar mi teoría. Pero mientras que son plátanos o trozos de mango congelado para el licuado… I’m back! Deal with it.
Resulta que no se me ocurría nada. Pero resulta aún más interesante que el año pasado, durante los mismos meses del año, tampoco se me ocurría nada. Esta observación, aunque insuficiente por sí sola, me hace concluir que mi bio-ciclo pasa por una fase de alta creatividad al final del año, pasa después por una gran baja durante los primeros meses del año y empieza a estabilizarse por ahí pasado el primer trimestre para tener un segundo pico creativo durante el verano. Sólo la observación durante los siguientes años podrá confirmar mi teoría. Pero mientras que son plátanos o trozos de mango congelado para el licuado… I’m back! Deal with it.
jueves 15 de enero de 2009
Time
-Es martes por la mañana.
-Qué lento se me está yendo la semana.
-Sí, we...
-Es jueves por la tarde.
-We... ¿A dónde se fue la semana?
-Ya sé, we...
-Qué lento se me está yendo la semana.
-Sí, we...
-Es jueves por la tarde.
-We... ¿A dónde se fue la semana?
-Ya sé, we...
Mejore su Inglés.
Fui maestro de Inglés en Hermosillo por algunos años y, muchos alumnos que se han graduado de sus cursos de Inglés se quejan que su comunicación es muy "de libro". A ellos, naturalmente, les gustaría poder comunicarse con los angloparlantes de una manera más natural; como si fuera su primer idioma. Muy bien, pues ahora es el momento de aprender cómo decir en Inglés algunas expresiones comunes del español sonorense. Tomen nota:
1.
Español: Hace un calor del Demonio.
Inglés: It makes one devil's heat.
2.
Español: Recoge a mi prima en el aeropuerto.
Inglés: Refuck my sister in the airport.
3.
Español: ¡No me salgas con mamadas!
Inglés: Don't you exit me with blowjobs!
Eso es todo por hoy. Practiquen sus nuevas frases y n oolviden regresar por más.
1.
Español: Hace un calor del Demonio.
Inglés: It makes one devil's heat.
2.
Español: Recoge a mi prima en el aeropuerto.
Inglés: Refuck my sister in the airport.
3.
Español: ¡No me salgas con mamadas!
Inglés: Don't you exit me with blowjobs!
Eso es todo por hoy. Practiquen sus nuevas frases y n oolviden regresar por más.
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